consiglieri

La profesión del abogado, esta respetada y milenaria profesión está por encima de las necesidades del mercado, los abogados somos confidentes, confesores, asesores y personas de confianza, estamos por encima del mercado y nuestra profesión no se ve afectada por las nimiedades de la vida diaria.

La anterior afirmación sería cierta si estuviésemos viviendo en el año 1890 fuéramos uno de los 4 abogados de la ciudad y nuestros potenciales clientes no estuviesen siendo cazados por un sinfín de profesionales, tanto abogados como no, para atender sus necesidades legales.

La actualidad es una realidad completamente distinta de la que vivieron nuestros colegas de hace algunos años. La llegada de las nuevas tecnologías, la especialización, los despachos manejados como empresas, la internacionalización de la profesión, han cambiado completamente el perfil de nuestra profesión y pasamos de ser el tan respetado consejero a otro prestador de servicios sujeto a los factores económicos tales como la oferta y la demanda.
Nuestra profesión sigue siendo tan respetable como siempre, sin embargo las reglas del juego han cambiado. Existen muchos más abogados en el mercado, cada vez más preparados y especializados, los bufetes internacionales traspasan fronteras y con ellos sus estrategias de marketing y gestión, que crean en cualquier mercado en el que se establecen una disrupción de las antiguas practicas, al final hemos sido los mismos abogados que hemos cambiado el juego.

Estos despachos han creado las nuevas reglas, las cuales incluyen no ser pasivos espectadores del mercado de servicios legales y esperar que por su prestigio o simples referencias sean abordados, activamente buscan a su clientela, se encargan que el mercado los conozca y van detrás de aquellos que consideran serán su cliente ideal, sin tregua alguna por otros abogados.

Los abogados en bufetes medianos, o los abogados que trabajan de manera individual deben reaccionar a esta realidad, deben conocer el marketing jurídico, aplicarlo y volverlo parte integral del ADN de sus organizaciones, porque de no hacerlo estarán a la merced de jugadores que han aceptado esta realidad y que se les adelantarán en la lucha por el tan ansiado cliente, no podemos estar expectantes a lo que va a suceder, debemos crear nuestra propia realidad puesto que es lo que el mercado requiere de nosotros.

Como prueba de esta realidad podemos notar que cada vez hay más licitaciones privadas de servicios jurídicos, competencias de propuestas, necesidades legales cubiertas no solo por un despacho de confianza sino por 3 o 4 cada uno en su especialidad, esto es una realidad a la que nos afrontamos día a día y aunque no queramos o no estemos de acuerdo es la realidad del mercado jurídico en el que nos toca ejercer, y podemos o dedicarnos a ver como otros abogados lo aceptan aprovechan y triunfan o simplemente renegar y seguir haciendo lo que siempre hacemos obteniendo los mismos resultados, una clientela limitada con fuga de clientes a despachos mas profesionalizados y activos en su labor de marketing.

Cualquier acción es buena para empezar, pero debemos dedicar el tiempo, los recursos y el esfuerzo a conocer e implementar el marketing como política dentro de nuestras organizaciones, y entonces disfrutaremos del nuevo entorno en el que nos ha tocado competir, cosechando los frutos y las oportunidades que esta nueva realidad trae a nuestra profesión, ya que a pesar de querer ver esta apertura de mercado como algo malo, tiene sus grandes ventajas.
El poder atender clientes internacionales que ahora están a un click de distancia, poder crear redes de referencia con bufetes de otros países, aprovechar a desplegar y promover nuestras áreas de expertise online, entre muchas otras oportunidades a nuestro alcance, que en 1890 hubiesen sido únicamente parte de un libro de ciencia ficción (Si es que dicho género literario existía en dicha época).

Anuncios